INTRO: Anoche, mientras intentaba quedarme dormido, lo presentí. Había estado leyendo un par de horas y mi cerebro -posiblemente ese fuera el culpable, mi cerebro- mezclaba Lorca con dialéctica marxista. Inspiración efímera. Epifanía extraña.
DESARROLLO: Como ya he comentado muchas veces, me obsesiona el concepto de singularidad. Constantemente recorre mi cabeza (de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba) la misma pregunta: ¿soy realmente especial? No es una pregunta noña o superficial; no me pregunto si soy majo, si soy buena gente o si soy más o menos gracioso. No es eso. Me pregunto si soy especial. Si he nacido para algo realmente especial.
DESENLACE: Mientras escribo estas líneas, la solución se disipa. Ayer -anoche- lo vi claro. Fueron únicamente unos segundos pero lo vi claro. Ahora, tras haber escrito el párrafo anterior, 'la solución' se ha ido. La pregunta sigue sin respuesta.
La honestidad y el pesimismo se confunden.
Los delirios de grandeza y la falta de autoestima se confunden.
Lo que soy y lo que quiero ser...
Lo que hago y lo que quiero hacer...
Ahora todo eso se mezcla, se confunde; ahora me siento un poco peor. Ya se pasará.
Lorca probablemente diría que sí
ResponderEliminarMarx probablemente diría que no
Todo lo que habita a tu alrededor dice que sí
Yo digo que sí
Sinclair